Las ferias ambulantes y sus fenómenos

Desde tiempos inmemoriales, la crueldad y la curiosidad humanas han provocado que las personas con deformidades fueran señaladas, expuestas y, en el peor de los casos, expulsadas de la sociedad. Conocida es de sobra la figura del “fenómeno”, una criatura extraña para el público, utilizada como entretenimiento en las cortes de los reyes en las épocas más antiguas, y en los circos de la era contemporánea. Han causado, a lo largo de la Historia, horror y diversión a partes iguales, y sólo muy recientemente (hablando en tiempo histórico) se les ha liberado de ese yugo. Explotadas durante siglos, estas personas encontraban de una forma paradójica su lugar en el mundo gracias a los empresarios sin escrúpulos que las exhibían sin ningún reparo con fines únicamente lucrativos. En la Europa de la Edad Media, estas ferias contaban tanto con los “fenómenos” como con animales extraños, juglares y artistas. Eran una mezcla de todos estos componentes, nómadas que recaudaban dinero en base al entretenimiento que podían ofrecer. Viajaban por diversos territorios dejando una huella que era difícil de borrar: animales disecados, mujeres barbudas, trovadores con excéntricos vestuarios, etc.

Los eruditos europeos de la Edad Moderna, gracias a la invención de la imprenta, entre otras cosas, comenzaron a publicar tratados de teratología (el estudio dedicado a los casos más extraños encontrados en seres humanos y animales). Si bien en los bestiarios de la Edad Media, donde aparecían aún seres mitológicos, solía confundirse lo fantástico con la realidad, ya a partir del siglo XVI empezaron a buscarse razones lógicas a esas situaciones. Profesionales de la Medicina y ciencias similares comenzaron a dedicarse a estudiar los problemas de salud que sufrían estas personas. Ya en el siglo XVI, el cirujano francés Ambroise Paré publicó su tratado Monstruos y prodigios. No hay que criticarle negativamente por lo directo de su título, sino entenderlo en su contexto histórico. En aquella época, una pequeña deformidad o anomalía ya implicaba, para el grueso de la población (al menos en Occidente), un signo inequívoco de castigo divino o maldición demoníaca. Es decir, situaciones o casos médicos que hoy en día han demostrado ser un fraude, o, por el contrario, algo habitual y completamente normal, en el tratado de Paré se presentan como casi sobrenaturales y totalmente verídicos. Uno de los ejemplos es el de los embarazos múltiples, ahora ya de sobra estudiados, que Paré muestra como un auténtico desafío a su profesión.

Es destacable también en Monstruos y prodigios la marcada intención del cirujano de separar las creencias populares de la ciencia; es decir, tratar de encontrar un motivo médico y demostrable las deformidades de los sujetos que estudiaba. Por ejemplo, al caso de los íncubos y súcubos (hombres y mujeres que eran en realidad personificaciones del diablo que, al yacer con pecadores, provocaban el engendramiento de seres monstruosos) Paré no daba ningún crédito.

Casos conocidos de “fenómenos” en el mundo anglosajón contemporáneo

Durante la época decimonónica, los empresarios circenses de Reino Unido y Norteamérica destacaron por su gran éxito en este campo. Espectáculos acrobáticos, domadores de bestias salvajes y “fenómenos” aparecían en carteles que empapelaban las paredes de las ciudades con gran periodicidad. En este período de la historia de la farándula, comenzaron a surgir personalidades famosas de personas con deformidades que eran exhibidas en estos negocios. El siglo XIX fue la edad de oro de los “fenómenos”. Fueron maltratados y utilizados por empresarios sin escrúpulos que les usaban con fines lucrativos.

Circo Barnum
Cartel del Circo Barnum y sus fenómenos

Puede que una de las más destacables fuese el ciudadano inglés Joseph Carey Merrick, (1862-1890), un hombre aquejado del síndrome de Proteus, enfermedad que provoca la proliferación de numerosos tumores en el cuerpo del paciente. Aún hoy en día conocido como “el Hombre Elefante”, el suyo fue el caso más grave y extremo conocido hasta la época en la historia de la Medicina moderna. Huérfano de madre siendo un niño, destacó siempre por un carácter dulce y cariñoso a pesar de los maltratos a los que fue sometido. En un momento dado, se vio obligado a dedicarse al mundo del circo para poder salir adelante. Gracias a su amistad con el médico Frederick Treves, pudo acabar teniendo una vida relativamente normal y una muerte digna.

 

circo barnum, Grabado de Joseph Merrick, 1886
Grabado de Joseph Merrick, 1886

Otro famoso artista denominado como “fenómeno” fue el Príncipe Randian (1871-1934), nacido en la Guyana británica y conocido como “el Hombre Oruga”. Debido al síndrome de tetraamelia, nació sin brazos ni piernas, por lo que, al igual que Merrick, dedicó su vida al mundo circense. Él fue contratado por Barnum, uno de los empresarios del mundillo más reseñables de la época. En 1932, Randian apareció en la película La parada de los monstruos, un filme cuyo argumento oscila entorno a la vida cotidiana de los “fenómenos” como él. A pesar de su condición física, se casó y tuvo descendencia. En esa película también fue contratada “Koo Koo, la chica pájaro”, la estadounidense cuyo verdadero nombre era Minnie Woolsey (1880-1960). Ciega, calva y sin dientes, su desgraciada carga la confinó a una vida de exposición continua.

circo barnum
Algunos fenómenos del circo Barnum

Conclusión

La imagen de los “fenómenos” ha quedado impresa en el imaginario colectivo. La cultura popular la ha reproducido en un sinfín de ocasiones a través de un sinfín de manifestaciones artísticas que han sobrevivido al paso del tiempo. Está claro, en cualquier caso, que el concepto de diversión ha ido evolucionando a lo largo de los siglos. Lo que antes era un motivo de mofa o burla, hoy provoca pena o simple curiosidad científica. Las personas aquejadas de malformaciones y enfermedades raras hoy en día cuentan con una protección legal además de la ventaja del cambio de mentalidad de la sociedad. Hoy en día existen incluso sociedades de amigos que rememoran a los famosos “fenómenos” de épocas pasadas, rindiéndoles homenaje.

 

Bibliografía

PARÉ, A. On Monsters and Marvels. Chicago: The University of Chicago Press, 1982.

DYLAN, M.P. Freaks. La historia del Circo Barnum. Madrid: Ediciones Nowtilus, 2012.

SANTIESTEBAN OLIVA, H. Tratado de Monstruos: Ontología Teratológica. México D.F.: Plaza y Valdés. 2009.

Imágenes

https://barbarapicci.com/2012/03/27/i-miei-cult-sul-set-di-freaks/

https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Joseph_Merrick_1886_3.jpg

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Graduada en Historia por la Universidad Complutense de Madrid (promoción 2012-2016), en el último curso elegió los itinerarios de Historia Contemporánea e Historia de América. Su Trabajo Fin de Grado consistió en un estado de la cuestión respecto al estudio de la experiencia emocional de los soldados de la Primera Guerra Mundial en el frente occidental. Sus intereses giran en torno de la microhistoria, la Historia de las Emociones y la Historia Social, así como en las artes y su relación con el proceso histórico. Además, es actriz en una asociación teatral de Rivas Vaciamadrid. Actualmente se dedica a escribir artículos para revistas digitales independientes de divulgación histórica y reseñas literarias en un blog de autoría propia, en castellano e inglés.

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