Introducción: Martín Lutero, de monje a reformador

Llegó el día, hoy se cumplen 500 años de uno de los actos más icónicos y simbólicos de la Historia de Europa, el día en el que un monje agustino, profesor en la Universidad de Wittenberg, llamado Martín Luder clavó 95 tesis que resumían sus opiniones en materia teológica sobre algunas prácticas políticas y religiosas de su tiempo en la Schlosskirche, la iglesia vinculada al castillo de la misma ciudad. Actualmente se duda mucho de que este acto llegara a realizarse tal y como nos lo han contado, sin embargo que pasara realmente o no, no resta simbolismo al acto que la narración retrospectiva de los años inmediatamente posteriores hizo el principio de la ruptura doctrinal y política de la Europa Moderna.

 

95 tesis de Lutero
Lutero fijando sus tesis en la puerta de la capilla del castillo de Wittemberg

 

Al parecer Lutero, como se haría llamar posteriormente vinculando su nombre al de Eleutherius (el liberado), redactó estas tesis para iniciar un debate académico sobre la teología que se impartía en las universidades y el rumbo que estaban tomando cuestiones específicas como las indulgencias en muchos de los territorios del Sacro Imperio Romano Germánico. La apertura de este debate lo llevó a redactar en alemán para su difusión un sermón sintetizando en apenas 6 páginas las tesis que aportaba al debate. Este documento reducido circuló rápidamente gracias a la imprenta, algo que se repetiría a partir de este momento con todos sus textos.

La originalidad de esas 95 tesis también ha sido objeto de muchísimos estudios sobre la época. Las críticas de Martín Lutero coinciden en buena parte con las críticas que las llamadas herejías medievales (husitas, lolardos, valdenses, etc.), los humanistas y algunos sectores dentro de la propia Iglesia, ya venían enunciando contra determinados dogmas y prácticas de la Iglesia Católica. A estos antecedentes se suma el contexto particular del propio Lutero, de origen campesino y monje agustino y por tanto defensor de un tipo de vida religiosa particular. Además, según algunos de sus preceptores, Lutero se mostraba muy preocupado por su propia salvación, rezando, haciendo penitencias y confesándose muy a menudo como síntomas de la angustia que le generaba el carácter salvífico de las obras terrenales y la posible condenación por el pecado.

Todo ello explica el proceso que siguió el pensamiento de Lutero desde que es nombrado sacerdote en 1505 hasta que comenzó a defender en Wittemberg los matices teológicos que le llevaron a romper definitivamente con Roma en 1521. Fruto de su preocupación por la salvación y de su intenso estudio de los textos bíblicos, Lutero cambió su forma de ver estas cuestiones, quitando el foco de atención en la acción del hombre y poniéndolo en la acción divina. De esta forma se justifica el paso de un Dios justiciero y al Dios de la Gracia por la que los creyentes a través de la fe eran salvos. Este proceso siguió cambiando a lo largo de toda su vida, pero la construcción elaborada de su teología tuvo como sucesos fundamentales las disputas a las que asistió entre 1517 y 1520, gracias a las cuales su pensamiento fue tomando posición en puntos fundamentales como la autoridad del Papa, la infalibilidad de los concilios ecuménicos o la concepción sobre el libre albedrío y el pecado original.

Estatua de Martín Lutero en Dresde
Estatua de Martín Lutero en Dresde

Los primeros que tomaron posiciones a favor del monje agustino fueron el resto de los miembros de su orden, mientras que los dominicos (administradores de las indulgencias y del Santo Oficio) se posicionaron del otro lado. A simple vista, Martín Lutero había comenzado una disputa teológica más en la que el Papado no terminó de posicionarse hasta 1520, cuando vistas la difusión y repercusión que estaban empezando a tener las tesis de Lutero y lo peligrosas que éstas podrían ser llevadas a sus consecuencias lógicas, publicó la bula Exsurge Domine, por la que se exhortaba al reformador a retractarse de buena parte de sus tesis y se mandaban sus libros a quemar en las hogueras de toda Europa. La respuesta de Lutero no pudo ser más contundente: quemar la bula junto a otros textos canónicos que contradecían su nueva teología.

 

Martín Lutero arrojando a la hoguera la bula papal
Martín Lutero arrojando a la hoguera la bula papal

El 3 de marzo de 1521, Martín Lutero era excomulgado por el Papa y convocado a Worms, donde el recién nombrado emperador, Carlos V, le daría la oportunidad de defenderse y retractarse ante una asamblea de príncipes electores. Buena parte de lo que sucedió durante esta Dieta imperial lo contaremos mañana en un artículo más específico, pero el final es por todos sabido, Lutero se negó a retractarse, la ruptura con Roma era un hecho.

Partiendo de este contexto y con motivo de conmemorar estos sucesos, a lo largo de esta semana publicaremos varios artículos que tratan sobre algunos de los puntos fundamentales de esta Reforma como son: la Dieta Imperial de Worms, el papel de la imprenta y el libro en la difusión de la Reforma, la conformación institucional de la nueva Iglesia y las escisiones dentro de ésta y el contraprograma ideológico e iconográfico de la Reforma Católica, terminando con unas conclusiones generales y una bibliografía específica para todos aquellos que queráis profundizar en los distintos temas específicos y en la Reforma Protestante en general. Dicho esto, os damos la bienvenida a nuestra revista y al especial del V Centenario de la Reforma, esperando que lo disfrutéis y que resulte de vuestro interés.

Bibliografía

EGIDO, Teófanes, Las claves de la Reforma y la Contrarreforma 1517-1648, Barcelona: Editorial Planeta, 1991.

GARCÍA CÁRCEL, Ricardo, “El fraile y el césar”, La aventura de la Historia, nº 228 (2017), 56-62.

GREENGRASS, Mark, “¿Qué sucedió en Wittenberg?. Lutero, 500 años después”, Revista de Libros, [25/10/2017]: http://www.revistadelibros.com/articulos/que-sucedio-en-wittenberg-lutero-500-anos-despues

KAUFMANN, Thomas, Lutero: vida, mundo y palabra, Granada: Trotta, 2017.

MORENO, Doris, “El mensaje protestante”, La aventura de la Historia, nº 228 (2017), 48-50.

MORENO, Doris, “Lutero, servidor del evangelio”, La aventura de la Historia, nº 228 (2017), 50-56.

PÉREZ GARCÍA, Rafael, “Pensamiento teológico y movimientos espirituales en el siglo XVI”, en CORTÉS PEÑA, Antonio Luis (Coord.), Historia del cristianismo, vol. III: el mundo moderno, Madrid: Trotta, 2006, 51-90.

Imágenes

Retrato de Martín Lutero por Lucas Cranach el Viejo:

www.wikipedia.org

Lutero fijando sus tesis en la puerta de la capilla del castillo de Wittemberg:

https://www.infobae.com/sociedad/2016/10/31/que-decian-las-95-tesis-de-martin-lutero-que-dividieron-la-iglesia/

Estatua Martín Lutero en Dresde:

http://www.periodistadigital.com/imagenes/2016/08/13/28849759272-c7fcc8239f-b_560x280.jpg

Martín Lutero arrojando a la hoguera la bula papal:

https://i1.wp.com/www.dionneblog.com/wp-content/uploads/2014/10/Luther.jpg

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Graduado en Geografía e Historia por la Universidad Pablo de Olavide. En los últimos años ha realizado el Máster en Religiones y Sociedades y el Máster en Profesorado de Educación Secundaria Obligatoria. Es autor del libro "Cristianismo itinerante. La reacción anabaptista a la Reforma (1520-1531)". Sus intereses giran en torno a las redes, los agentes y los productos en circulación por los circuitos de la Monarquía Hispánica entre los siglos XV-XVIII. Además, muestra interés por la Historia cultural, militar y de género.

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